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Un tesoro de la India en
Venezuela: Keshava Bhat
Si alguna vez, algún escéptico, se preguntó si
hay alternativa para esta sociedad de consumo, que
ha conspirado contra el éxito de las experiencias
socialistas más exitosas, véase en la actualidad el
caso del modelo Chino, hoy en riesgo por la vorágine
de las leyes del capital, o en el siglo pasado la
experiencia fracasada de la URSS, le recomiendo que
se adentre dentro del mundo del naturismo tropical,
donde encontrará un estilo de vida autosostenible,
sustentable, en armonía con la naturaleza y con el
hombre. El naturismo tropical enfatiza el aspecto
humano en la producción de los alimentos y bienes de
consumo para este lado del mundo, para hacer posible
una comida natural y sana. Su comprensión de la
totalidad, como lo hacían nuestros pueblos antiguos,
considerando siempre los valores humanos, el respeto
y el amor por la naturaleza en la producción
económica al servicio de la humanidad, lo convierten
en una alternativa consistente para quienes creemos
que es posible la transformación profunda de la
sociedad y del hombre.
Hace 37 años, Venezuela tuvo la dicha de recibir en
su seno al autor de esta propuesta de
aprovechamiento de los recursos naturales del
trópico al servicio de la salud y la vida, el Dr.
Keshava Bhat, quien vino de la India, junto a su
esposa de la misma nacionalidad y dieron a luz
cuatro venezolanos en Cumaná, estado Sucre. Su obra
fundamental se encuentra en los miles de hombres y
mujeres que al encontrar un estilo de vida más
armonioso con la naturaleza y con su entorno, no
sólo han sanado enfermedades crónicas, incurables,
sino que han encontrado un modo de ser más feliz
consigo mismo, su familia y con su comunidad. Su
obra también se puede encontrar en numerosas obras
publicadas en nuestro país y en el exterior como: El
Herbolario Tropical, Bases del Naturismo, ¿Qué,
cómo, cuándo comer?, El sentido de la vida, desde el
embarazo hasta la muerte, El Cosmo, La Vuelta al
Conuco, Goodbye to ruling scientific model.
Este gran hombre, médico naturista, hizo en la
ciudad de Cumana hace 29 años una especie de gran
conuco denominado Shara Shakra, donde tiene plantado
centenares de diferentes especies vegetales para
aprender haciendo. Numerosas personas de todos los
rincones de Venezuela han pasado por este hermoso
lugar, rodeado de cocoteros y plantas de todo tipo,
para reconocer que es posible otro estilo de vida
con un poquito de voluntad, disciplina y amor por
uno mismo, la naturaleza y nuestro prójimo.
Para muestra un botón.
Influido a temprana edad por lecturas como La
Ciudad de los Elefantes (Mitología hindú), El médico
del Tibet y el Tercer Ojo de Lobsang Rampa,
Christian Cifuentes luego de tener una tienda
naturista durante dos años y de una indigestión
severa después de la celebración en Puerto Ordaz,
donde reside, de las fiestas patrias de su país de
origen, Chile, se convenció de que el camino del
naturismo como estilo de vida era su opción y la de
su familia. Ahora, luego de 18 años y de haber
vivido experiencias muy nutritivas como producto de
una alimentación sana, continúa con su tienda, sigue
el estilo de vida que propone el Dr. Bath y decenas
de personas lo visitan asiduamente buscando sanación
luego que una mala alimentación ha hecho estragos
con sus cuerpos. El nos cuenta parte de su
experiencia.
“El hecho más emblemático me tocó vivirlo en
Santiago de Chile una vez cuando fui de visita y vi
cómo un niño de tres años recibía cinco ruedas de
salami por su madre a pesar de las advertencias
sobre el daño que hacen los embutidos. Ella me
respondió que el niño estaba acostumbrado y observé
cómo se las comía. En la madrugada el niño se
despertó llorando a gritos por el dolor de estomago
que tenía y estaba prendido en fiebre. Yo sugerí que
lo metieran en agua fría y no estuvieron de acuerdo.
Entonces opté porque le pusiéramos un paño de agua
fría sobre su pequeña barriguita. Luego de hacerlo
varias veces, empezó a vomitar profusamente y votó
los salami completos. Me impresionó, a pesar de que
sabía de la efectividad del método, cómo se puede
lograr con cosas sencillas la salud. En este caso
sólo hizo falta el elemento agua y un poquito de
voluntad”.
“En otra ocasión una señora me pidió algo natural
para botar los cálculos de la vesícula y las piedras
de los riñones. Yo le insistí que primero debía
desintoxicar su cuerpo y luego comer vástago de
manzano, tomar ben y alelí y agua de corocillo con
semillas de cilantro. Ella logró botarlos pero
además de eso quedó embarazada cuando creía que no
podía. Lamentablemente la gente lo que busca es
alivio y no sanación pues esta requiere de
disciplina permanente y no espasmódica como ocurre
con el alivio”.
“Otro caso emblemático lo vi en una niña que se
rompió la cabeza y su herida tenía 10 cm de largo y
3 mm de ancho. Le puse una penca de sábila durante
15 minutos y le cicatrizó la herida y le quitó la
inflamación. Un niño con un chichón inmenso que le
abarcaba toda la frente, de un día para otro se le
quitó completamente con una cataplasma de arcilla
elaborada con agua fría.
“Mi hija, antes de la hora de nacida ya le habíamos
dado un tetero de agua de coco y el cual bebió
durante todo un año. No se enfermó durante el primer
año, no tuvo nunca gripe, ni siquiera babeó. La niña
no lloraba. Sólo cuando tenía hambre. Lo primero que
dijo al año y medio fue: agua coco. Su esposa estuvo
produciendo leche durante siete años gracias a su
alimentación naturista basada en cereales,
leguminosas (ajonjolí) y agua de coco. La
alimentación consiste en comer de forma completa,
raíz, tallo, hoja, flores, fruto, semilla y hacer
uso de los seis sabores básicos: dulce, amargo,
picante, salado, agrio y astringente. Ambos
principios de la medicina ayurvédica y del sistema
de alimentación que propone Keshaba Bhat.
El mayor aporte que ha hecho el Dr. Bath ha sido la
aplicación de la flora venezolana a la medicina
natural: lo que se conoce como naturismo tropical y
la utilización de los recursos naturales para lograr
una manera sencilla de vivir mejor. |