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Por: Frank Bracho La Clave está en la Biblia y
lo Indígena
Publicado en “Quien es Quien en
Naturismo”, Enero/Febrero 2007
La “crisis en el abastecimiento
alimentario” ha tenido a nuestro país de cabeza en
los últimos tiempos. No es para menos, a pesar de
tanto otro problema, lo que comemos es vital para el
bienestar. Somos lo que comemos.
Se ha centrado el asunto en el tema de la escasez de
rubros como la carne, el queso, la leche y otros
productos animales. La confrontación de
culpabilidades ha estallado en toda clase de “dimes
y diretes” entre los principales actores. El
Presidente airado ha dicho lo siguiente, con
característico contundente estilo: “Estoy haciendo
un esfuerzo de paciencia todavía. Le he mandado
mensajes a los productores, a los intermediarios de
los mataderos, frigoríficos y abastos. Pero si ellos
siguen empeñados en violar los intereses del pueblo,
la Constitución, las leyes, yo les voy a quitar los
frigoríficos, los abastos, supermercados y los voy a
nacionalizar. Así que prepárense”. Seguramente al
líder máximo de la revolución, en virtud de su
condición de llanero criado en la cultura
cárnica-ganadera, se le haga difícil no mostrar un
particular interés en el tema; y, por su condición
de militar, también parece haberlo visto como una
nueva “gran batalla” de honor. Como consecuencia de
tan contundente postura, se ha aprobado una
draconiana nueva ley contra el acaparamiento, con un
difuso mecanismo de contraloría social que podría
prestarse al abuso, la insensatez, o incurrir en un
“remedio peor que la enfermedad”. De nuestra parte,
le sugeriríamos al Comandante y al Gobierno que,
antes de caer en mas diatriba, mas amenazas
estatizadoras, mas control y subsidios, considere la
posibilidad de que pueda haber otra forma
radicalmente distinta de ver la Crisis y sus
soluciones, que no requiera lanzar una nueva costosa
o inviable “misión carne adentro”!
La clave primera está en una de las fuentes básicas
de las cuales la actual Revolución alega nutrirse:
La Biblia cristiana. Su relato del Génesis narra lo
que una vez todos los seres vivos fuimos en el
Paraíso Terrenal y lo que habremos de ser de nuevo,
de acuerdo a la condición ideal divina. ¿ Qué dice
en materia de alimentación: pues que la alimentación
ideal prescrita por Dios es la vegetariana. El libro
del Génesis (Gén I, 20-2,4) señala:“Y dijo Dios: He
aquí que les entrego todas las plantas de
semilla que hay sobre la faz de la tierra, y todos
los árboles que producen frutos y semillas, para
que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras
de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos
los reptiles de la tierra, a todos los seres que
respiran, también les doy por alimentos las
verdes plantas”. Lo anterior ha sido también
validado en los textos proféticos sobre la nueva era
mesiánica o de restauración que habrá de imponerse
al final. Como el siguiente de Isaías (Is, 11,6-9):
“Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo
se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro
pacerán juntos...la vaca y la osa pacerán juntas,
juntas acostarán sus crías, el león como los
bueyes comerá paja...Nadie hará daño,
nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la
tierra estará llena de conocimiento de Yahveh”.Todo
lo anterior, reforzado con la prohibición de
derramar sangre, “el líquido de la vida alentada por
Dios” (Gn 9, 1-7). Finalmente, por supuesto que no
cabe duda que Jesús era vegetariano; como lo han
sido o lo han recomendado ser todos los grandes
maestros espirituales que ha tenido el mundo.
Por cierto, cabe añadir que Bolívar, otra de las
grandes fuentes de las que alega nutrirse la
Revolución, también tuvo una dieta predominantemente
vegetariana. Según el historiador Salcedo Bastardo:
“En general, se alimentaba frugalmente, prefería la
arepa de maíz al pan de trigo, comía mas legumbres
que carne; casi nunca probaba dulces, pero si muchas
frutas. Le gustaba a Bolívar hacer ensaladas, y se
preciaba de hacerlas mejor que nadie, decía que eso
lo había aprendido en Francia. No fumaba, detestaba
el olor a tabaco; no bebía licor. Nadie lo vio nunca
borracho.”
En base a las referidas enseñanzas de la Biblia, un
gobierno revolucionario que se dice seguidor del
cristianismo podría haber sido mucho mas creativo
para encarar la reciente gran “crisis del
abastecimiento de la carne” en nuestro país, a fin
de predicarle y facilitarle a la población la
alimentación vegetariana como alternativa. No
sólo por ser la mas acorde desde el punto de
vista espiritual, sino también la mas sana,
económica y ecológicamente conveniente en otras
palabras, la “causante de menos daño”, como dice la
Biblia, tanto a los seres humanos, como a otros
seres vivos y la Naturaleza. El mandamiento
cristiano de “no matar” no dice “no matar humanos”
sino “no matar” y punto; o sea se trata de un
mandamiento a aplicarse sobre toda vida, y todo ser
vivo. Dios ama a toda su creación, y a todas sus
criaturas. Y cuando la vida dice que Dios dió
“dominio” al ser humano sobre todo, tal dominio no
debe interpretarse como el dominio de un tirano
irresponsable sino como un dominio de
responsabilidad, un dominio de cuidador, un dominio
de agente de Dios. No podría ser otro el
comportamiento para un ser humano “hecho a imagen y
semejanza de Dios” según la misma Biblia.
Cabe añadir que, en la historia humana, el
carnivorismo ha estado asociado siempre a culturas
guerreras y el vegetarianismo a las mas pacíficas.
Eso de creer que “si no comemos carne o productos
animales nos morimos”, es en verdad un mito de Hoy
propulsado por fuertes intereses económicos. A nadie
le interesa decir “coma mango” en la televisión,
tanto como a los que le interesa decir “coma huevo”
por cierto, esto último en una abrumadora actual
campaña, centrada incluso en los inocentes niños,
donde asombra ver como el Estado no ha hecho ningún
contrapeso a este intento por fomentar de nuevo
irresponsablemente el consumo masivo de tan gran
fuente de colesterol -entre otros bemoles.
El dogma del complejo agro-industrial de la carne,
la leche, el queso y el huevo sobre la
“indispensabilidad de la proteína animal”, promovido
por tanta propaganda y seudo-ciencia interesada, ha
sido principalmente propagado al mundo, por cierto,
desde los Estados Unidos de Ameríca; vale decir -oigalo
bien Comandante !- “desde el Imperio mismo” ! –tal
como lo han mostrado clásicos como el libro “Diet
for a New America” de John Robins.
Y puesto que esta Revolución se define también
como“anticolonialista”, “endógena”, y “cultora de la
sabiduría indígena”, cabe recordarle –y aqui va la
segunda gran clave- que ni el consumo de carne de
vaca, ni la leche, ni los huevos de gallina, ni la
leche, ni el queso, eran parte de la sana dieta
aborigen, por la sencilla razón que ni las vacas, ni
los cerdos, ni las gallinas, ni los chivos, y por
tanto ni la cultura de la leche y el queso, existían
en la América precolombina: Fueron traídos por el
Colón ! Óigalo bien Comandante: el colonialista
Colón!
Nuestros indígenas, por el contrario, tenían una
alimentación mayormente vegetariana: en un 80% en el
caso de los aztecas y mayas, en un 90% en el caso de
los incas, en su gran mayoría también en el caso de
los aborígenes de lo que era antes Venezuela como lo
han atestiguado fehacientemente las crónicas de
Humboldt e investigaciones especializadas mas
recientes como “La Alimentación de los Pueblos
Precolombinos” de Manuel Cartay, fuentes todas
resumidas en nuestro libro “Del Materialismo al
Bienestar Integral..”,citado al final de este
trabajo. Los indígenas en su cultura ancestral
también tenían por lo general la misma compasión
hacia los animales implícita en las enseñanzas
cristianas del Génesis, y cuando les tocaba
sacrificarlos para la minoritaria porción de sus
dietas lo hacían siempre “pidiendo permiso” o con
compasiva reverencia.
Nuestros indígenas pre-colombinos en su
vegetarianismo fueron, pues, fueron mas “cristianos”
que los “cristianos” que vinieron a conquistarlos !
Y en esa materia podían darle “cátedra” a los
conquistadores europeos y la conquistadora Iglesia
cuyos hábitos alimentarios eran poco concordantes
con las prescripciones bíblicas !!
El igualar, pues, la carne y derivados en forma
hegemónica con “comida” es una burda
simplificación-distorsión de lo que nos ha dado Dios
y el Orden Natural. Es además es una gran negación
de la bio-diversidad: hay nada menos y nada mas que
unas 80.000 especies vegetales comestibles –la
mayoría de ellas en el Trópico, vale decir en un
medio como el venezolano;.. mientras que habrá
apenas unos 5 tipos de carnes a los que la gente
mayormente recurre para comer !! Además, no sólo
requerimos de proteínas para vivir –al fin y al cabo
en muchísima menos cuantía de lo que nos ha dicho la
industria interesada, y todas ellas en definitiva
obtenibles de los aminoácidos procedentes del Reino
Vegetal- sino que también requerimos de
carbohidratos, ácidos grasos, minerales, vitaminas,
etc sobre los cuales se nos dice mucho menos!
Como han corroborado hoy los nutricionistas y
profesionales de la salud mas serios e
independientes, la alimentación basada en las
plantas no sólo es capaz de suministrar todos los
nutrientes que requieren los seres humanos sino
también es la mas conveniente para la salud. Si
hubiese una política alimentaria bien informada y
sabia en Venezuela, nadie debería estar pasando
hambre, pues hemos sido bendecidos con ser parte del
exuberante mundo verde tropical Por si fuera poco,
se ha demostrado además hoy en día que la
alimentación basada en el consumo de las proteínas
animales está vinculada a la gran proliferación de
canceres, enfermedades cardiovasculares, y otras
notorias afecciones degenerativas que aquejan al
mundo moderno; como lo han comprobado estudios como
“The China Study”, liderado por el médico John
Campell, el estudio sobre alimentación y enfermedad
mas extenso y documentado realizado en el mundo.
Así que, centrarse sólo en una “batalla de honor”
por la carne, el queso y la leche parece ser una
absurda e inconveniente reducción de lo que debería
ser una mas sensata e inteligente Política de
Estado. Mas que una nueva política policial-punitiva
o estatista que insista en un “mas de lo mismo”
haciendo el juego al insano orden hegemónico, lo que
se requiere en verdad es un cambio cualitativo en
los patrones alimentarios hacia el consumo de
alimentos sanos, basados en las plantas, y un
aumento amplio en la oferta de dichos alimentos
. Lo cual a su vez debe basarse en una agricultura
natural y ecológica-biodiversa; no en la
contaminante y depredadora agricultura agroquímica
monocultivadora. Sobre ésto último hemos abundado en
nuestro libro sobre agricultura natural tropical
citado al final de este trabajo.
Quizás todo este planteamiento ideal sea mucho de
esperar de un gobierno que ha tenido desde el punto
de vista cualitativo una tan pobre y errática
política nutricional, construida además de inconexos
retazos de distintos organismos públicos haciendo y
opinando; todo ello a pesar de las alternativas que
muchos hemos estado señalando en nuestro país desde
hace años. La información sobre una mejor política
alimentaria para una verdadera revolución o cambio
de paradigma, en verdad, está en la calle, pero NO
se ha querido escuchar por la crasa obnubilación
política o económica.
Ello ha generado absurdos como que el “éxito
distribuidor” del Mercal se empañe al observar que
sus estanterías han estado llenas de enlatados,
harinas refinadas, charcutería, pollos, etc un “mas
de lo mismo” distante de la alimentación mas sana,
natural e integral; un “mas de lo mismo” que
irónicamente aumenta “los clientes” de los médicos
de los módulos de Barrio Adentro -aquejados de
pacientes hipertensos, obesos, mal nutridos o
estreñidos...O que el Seniat, para responder a la
Crisis, venga a la carrera a favorecer con
desgravámenes impositivos a las carnes, la leche, y
hasta la mayonesa ( ! ), por ser “productos de vital
necesidad”. Quién decidió eso y en base a qué
?–cabe sospechar de la inveterada presión-inducción
de los respectivos intereses económicos y de los
burócratas, “técnicos” o políticos que les han hecho
el juego Hoy -como ayer en la IV República- a la
alimentación hegemónica enfermante !.... O que las
Alcaldías den subsidios o facilidades para que
“comerciantes de la economía informal” se hayan
ocupado de disparar el consumo de perros calientes
en la población –una “comida chatarra” de
reconocidos efectos adversos sobre la salud; todo
ello en nombre de la revolución. ! O que para apoyar
a “paises hermanos”, se comprometa a nuestro país en
la masiva importación de productos como la soya (una
reconocida desquiciante hormonal), la coca (una
planta narcótica), vaquillas (mas del paradigma
cárnico), etc, etc, sin articulación con la salud
nacional. Todo lo anterior, tan solo para dar
algunos ejemplos !
En todo lo expuesto, lo inmediatista o mas simplista
(el “abaratamiento”, la ganancia fácil, el
clientelismo político, el populismo, la lucha por el
poder) parecen haberle siempre ganado la partida a
lo requeridor de mas atención y sutileza, y lo mas
vital: la causa de la salud y el verdadero bienestar
humano!
Cabe recordar, como también esta implícito en la
sabiduría bíblica y la experiencia histórica: “No
hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo
resista”!
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*Autor del
libro “Del Materialismo al Bienestar Integral: El
Imperativo de Una Nueva Civilización”, Ediciones
Vivir Mejor/Editorial Texto, Caracas, 1995; coautor
-junto con Carmen de Freites y Liria de Cifre- de
“La Guía del Buen Comer: Orientación Alimentaria
para una Vida Sana”, Ediciones Vivir Mejor/Editorial
Texto, Caracas, 1985; y coautor –con Keshava Bhat y
Carmen Freites- de “La Vuelta al Conuco: Producción
Naturista para Un Mundo en Crisis”, Ediciones Vivir
Mejor/Editorial Texto, Caracas, 1998. |